Para los padres, puede ser difícil que su hijo se niegue a ir a la escuela por la mañana. Pero, aunque el rechazo de su hijo a ir a la escuela sea frustrante, es algo común y se puede tratar.

El rechazo a ir a la escuela puede manifestarse de muchas formas. Su hijo puede decir que no se siente bien y que no puede ir a la escuela. O bien, puede simplemente negarse a ir a la escuela.

Evitar ir a la escuela no significa que su hijo esté “haciendo un berrinche”. Puede ser señal de un problema subyacente de salud conductual pediátrica, como la ansiedad.

Aprenda cómo hablar con su hijo sobre sus miedos relacionados con la escuela. Conocer las señales de la ansiedad escolar en los niños puede ayudarle a decidir cuándo buscar ayuda para el rechazo escolar.

¿Qué es la evitación escolar?

La evitación escolar ocurre cuando un niño intenta evitar ir a la escuela de forma recurrente. También se conoce como rechazo escolar, fobia escolar o renuencia escolar.

Muchos niños se quejan de la escuela o tratan de evitar ir. Pero la evitación escolar es más profunda: a menudo significa que un niño está tratando de mantenerse alejado de la escuela.

No hay datos exactos sobre la evitación escolar. Sin embargo, la Kids Mental Health Foundation™ informa que hasta un 28 % de los niños la presentan en algún momento. Es más común entre los niños que están pasando por una transición a una nueva escuela, como al pasar de la primaria a la secundaria.

Según un artículo de 2023 publicado en The Journal of Family Practice, la evitación escolar no es lo mismo que el absentismo escolar. El absentismo escolar está relacionado con conductas antisociales como robar y mentir. La evitación escolar no lo está.

La evitación escolar puede ser señal de un trastorno de salud mental o de desarrollo neurológico. Es importante tratar la evitación escolar para prevenir posibles complicaciones como malas calificaciones y abandono escolar.

¿Cuáles son las señales de la evitación escolar?

La evitación escolar puede manifestarse de muchas formas. Por ejemplo, un niño puede:

  • Mostrarse reacio a ir a la escuela y hacer preguntas como: “¿Tengo que ir?”
  • Alegar que tiene dolor de estómago, dolor de cabeza u otra enfermedad para evitar ir a la escuela. Suele verse sano los fines de semana, pero enfermo los días de clase.
  • Quejarse de tener que ir a la escuela.
  • Llorar, no querer separarse de sus padres o cuidadores, o esconderse cuando llega la hora de ir a la escuela.
  • Llegar tarde con frecuencia.
  • Negarse rotundamente a ir a la escuela.
  • Decir que está demasiado cansado para ir a la escuela.
  • Tener dificultades para dormir las noches de clase.
  • Hacer berrinches por la mañana para tratar de evitar ir a la escuela.
  • Visitar con frecuencia a la enfermera o al consejero escolar, tratando de irse a casa o de evitar las clases.

Es posible que la escuela de su hijo se comunique con usted para informarle que está faltando a clases o negándose a participar en actividades.

¿Qué causa la evitación escolar?

Hay muchas causas que pueden provocar la evitación escolar. Es posible que su hijo esté enfrentando problemas específicos en la escuela, como el acoso escolar o dificultades académicas. O bien, podría tener un trastorno de salud mental o un trastorno del desarrollo neurológico subyacente.

Los trastornos de salud mental y la evitación escolar

Los dos trastornos de salud mental más comunes que llevan a los niños a faltar a la escuela son la ansiedad y la depresión.

La ansiedad en niños en edad escolar es común; de hecho, es el trastorno de salud mental más común en la niñez. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) informan que el 11 % de los niños de 3 a 17 años presentan un trastorno de ansiedad diagnosticado.

Cualquier trastorno de ansiedad podría provocar el rechazo escolar. Algunos de los más comunes incluyen:

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): un tipo de ansiedad crónica que no está vinculada a una causa específica.
  • Trastorno de pánico: un trastorno que provoca episodios de angustia (ataques de pánico).
  • Ansiedad por separación: sentimientos de estrés o preocupación por estar lejos de los padres o cuidadores. Suele ser más común en los niños más pequeños.
  • Ansiedad social: miedo a las situaciones sociales, como la escuela. Suele ser más común en adolescentes y jóvenes.

Más de un tercio de los niños con problemas de conducta, como la evitación escolar, padecen trastornos de ansiedad, según un artículo publicado en la revista The Journal of Family Practice.

La depresión también es común en los niños. Según los CDC, el 4 % de los niños de 3 a 17 años tienen un diagnóstico de trastorno depresivo. La depresión puede hacer que los niños eviten ir a la escuela o participen en situaciones sociales.

Trastornos del desarrollo neurológico y neurodiversidad, y la evitación escolar

También existen vínculos entre la evitación escolar y los trastornos del desarrollo neurológico, entre los que se incluyen:

  • TDAH
  • Trastorno del espectro autista (TEA)
  • Trastornos del aprendizaje

Los niños con estas condiciones pueden percibir el ambiente escolar como exigente y abrumador. Esto puede hacer que se muestren reacios a ir a la escuela.

Muchos niños con condiciones del desarrollo neurológico y neurodivergentes también experimentan dificultades sensoriales. Los sonidos, las luces y la cantidad de personas en un entorno escolar pueden abrumarlos fácilmente.

Los niños también pueden tener dificultades sensoriales sin tener autismo ni TDAH.

Problemas en la escuela y evitación escolar

A veces, los niños pueden dejar de ir a la escuela debido a problemas que tienen ahí. Estos pueden incluir:

  • Dificultades académicas
  • Acoso escolar (incluido el acoso cibernético)
  • Problemas ambientales (como ruidos fuertes o multitudes)
  • Dificultades sociales
  • Problemas con los maestros o el personal administrativo
  • La transición a una nueva escuela, salón de clases o maestro
  • Trauma
  • Preocupación por reprobar

Estos problemas escolares pueden ser especialmente difíciles para los niños con trastornos de salud mental o del desarrollo neurológico. Sin embargo, cualquier niño puede enfrentar estas dificultades.

¿Qué debe hacer si su hijo evita ir a la escuela?

Si su hijo dice con frecuencia que no puede asistir a la escuela porque está enfermo, comuníquese con su médico. Este podrá examinarlo para detectar si padece alguna enfermedad.

El médico de su hijo también puede realizarle una evaluación para detectar ansiedad, otros trastornos de salud mental o trastornos del desarrollo neurológico. La evaluación puede ayudar a determinar si existe una causa subyacente por la que su hijo evita ir a la escuela.

¿Cómo puede ayudar a un niño que se niega a ir a la escuela?

Hay muchas formas en que los cuidadores pueden ayudar a los niños que evitan ir a la escuela. Si su hijo se muestra reacio a asistir a la escuela, intente lo siguiente.

Hable con él

Si su hijo no quiere ir a la escuela, hable con él. Los niños suelen tener una razón subyacente por la que evitan ir a la escuela. Hablar con ellos puede ayudarle a encontrar respuestas.

Asegúrese de escuchar lo que dice su hijo y no minimice la causa por la que evita ir a la escuela.

Al mismo tiempo, manténgase firme sobre por qué necesita ir a la escuela. Explíquele que asistir a la escuela es un requisito y que es importante para su futuro. Pero hágale saber que está ahí para apoyarlo.

Hable con la escuela

Es importante hablar con la escuela de su hijo sobre su rechazo a ir a la escuela. Explique que está al tanto del problema y que está trabajando para resolverlo.

Si hay una causa subyacente para que su hijo evite ir a la escuela, puede buscar apoyo de la escuela. Esto puede incluir:

  • Pedir a los administradores y maestros que aborden el acoso escolar o el ciberacoso
  • Encontrar un maestro de confianza que pueda ayudar a su hijo durante el horario escolar
  • Obtener apoyo para problemas sociales
  • Buscar apoyo académico o clases particulares para las dificultades académicas

Si su hijo tiene dificultades con un maestro en particular, hable con ese maestro y con el director sobre el problema. Defienda a su hijo e intente llegar a una solución que funcione para todos.

Sea firme

Con frecuencia, el momento más difícil para abordar la evitación escolar es por la mañana. Es entonces cuando los niños muestran mayor renuencia a ir a la escuela. Pueden llorar, hacer un berrinche, aferrarse a usted o decir que están enfermos.

El momento más importante para abordar las preocupaciones relacionadas con la evitación escolar es cuando el niño está tranquilo, por lo general después de la escuela o durante el fin de semana. Es importante involucrar al niño en la búsqueda de soluciones que faciliten la rutina escolar por la mañana, comenzando con los preparativos desde la noche anterior.

La American Academy of Pediatrics señala que es importante mantenerse firme. Dígale a su hijo que es importante ir a la escuela y no ceda.

Enfóquese en las soluciones

Algunas estrategias creativas para resolver problemas pueden ayudar a mitigar la evitación escolar. Por ejemplo, puede:

  • Desarrollar estrategias de afrontamiento: algunas estrategias sencillas de afrontamiento pueden ayudar con la ansiedad y otros problemas. Por ejemplo, la respiración profunda puede ayudar a su hijo a calmarse por la mañana. O puede pedirle que imagine un día positivo en la escuela.
  • Establezca una rutina: intente crear rutinas diarias para los niños con ansiedad y otras afecciones subyacentes. Las rutinas pueden ayudar a calmar las preocupaciones y hacer que los niños se sientan más seguros e independientes. Busque formas de que se sientan motivados con la rutina escolar, como elegir qué ponerse, qué desayunar y prepararse para subir al autobús.
  • Vaya paso a paso: algunos niños con problemas escolares graves pueden necesitar un enfoque más gradual. Por lo tanto, planifique el regreso de su hijo por etapas: una mañana, haga que se vista para ir a la escuela; al día siguiente, haga que asista medio día; y al día siguiente, haga que asista todo el día. Probablemente tendrá que coordinar este enfoque con la escuela.

Busque ayuda

Si su hijo sigue teniendo problemas para asistir a la escuela, hable con su médico. Es posible que tenga otros consejos que pueda poner en práctica. También puede derivarlo a especialistas, como especialistas en comportamiento pediátrico.

Tratamientos como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y los medicamentos pueden ayudar a calmar la ansiedad y otras causas de la falta de asistencia a la escuela.

La División de Behavioral Science del UPMC Children’s Hospital of Pittsburgh ofrece apoyo a los niños con trastornos conductuales y de salud mental. Podemos ayudar a las familias a encontrar soluciones para el rechazo escolar. Para obtener más información, visite nuestro sitio web.

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Acerca de pediatría

Desde la nutrición hasta las enfermedades, desde el atletismo hasta la escuela, los niños enfrentarán muchos desafíos al crecer. Los padres a menudo tomarán decisiones importantes sobre el cuidado de la salud por ellos. Esperamos ayudar a guiarlos a ambos en ese viaje. UPMC Children’s Hospital of Pittsburgh se clasifica constantemente en el cuadro de honor de los mejores hospitales infantiles de U.S. News & World Report. UPMC Magee-Womens Hospital es un líder nacional desde hace mucho tiempo para las mujeres y sus recién nacidos. Nuestro objetivo es brindar la mejor atención a sus hijos, desde el nacimiento hasta la edad adulta y más allá.